Quechua

quechuahablanteEl diario Correo publicó hace poco un artículo mediante el cual pretende usar las limitaciones lingüisticas de la Congresista Supa para redactar en español como excusa para su diatriba sobre la poca preparación académica de nuestros congresistas y la necesidad de establecer requisitos más exigentes para votantes y candidatos.

Es evidente que un artículo de esta calaña, que ridiculiza a una persona y se aprovecha de su condición de quechuahablante (que equipara increíblemente a la de “persona inculta”) para enviar un mensaje social, no merece mayores comentarios; me parece simplemente deplorable y mezquino. Honestamente, no tengo más que decir que me gustaría ver al personal de Correo sentado en una audiencia de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado de EE.UU. tomando notas en inglés a ver qué tal les queda la ortografía; o peor aún, ¡en quechua! 

Y es que al final ese es el problema de fondo: nuestro país no permite una verdadera participación del quechuahablante en la sociedad. ¿Qué tiene que ver la ortografía de una persona que usa el español como segunda lengua con la calidad del Congreso? ¡Por favor! ¡Para eso hay otros indicadores! ¡¿Realmente somos tan incapaces de ver el problema real?! La verdadera noticia aquí son las terribles condiciones a las que el legislador hispanohablante ha relegado al quechua. ¡¿Cómo puede ser posible que en un país con 188 años de historia republicana y 4.4 millones de quechuahablantes, el Congreso recién tenga traductores simultáneos español-quechua desde hace 3 años?! ¡¿Cómo puede ser posible que en 2006 dos congresistas se hayan molestado porque dos legisladoras decidieron jurar en su propio idioma?! ¿¡Cómo puede ser posible que el Estado sólo emita documentación en español?! No sólo las páginas web de los ministerios no tienen versión en quechua, sino que una de las pocas que sí tiene -la del Congreso- no permite ver proyectos de ley ni actas de comisiones en quechua (¿para qué me sirve la página del Congreso si no es para ver los proyectos de ley o los dictámenes de las Comisiones?).

Muchos dirán que la realidad del quechuahablante peruano no amerita traducir todos los documentos del Estado al quechua… Sin embargo ese es precísamente el problema. El Estado necesita iniciar una campaña agresiva de promoción del quechua. No podemos tolerar una situación en donde 4.4 millones de peruanos no tienen acceso a la información vital del gobierno porque no la pueden leer. No podemos tolerar una situación en donde el quechua se aprende únicamente en las casas y no en los colegios.

La participación activa del quechua en la sociedad peruana es vital. No sólo para integrar al quechuahablante a la realidad capitalina, ¡sino para integrar a la propia Lima y las demás ciudades a la realidad quechua! La situación actual, en donde el Estado deja fuera de la información al quechuahablante es deprimente… Sin ir muy lejos, en Paraguay el 88% de la población habla guaraní (sea como primera o segunda lengua). Es más, hay más gente que habla guaraní que español. ¡Esa es una política envidiable!

Las complicaciones logísticas no pueden ser una excusa para excluir a tantos peruanos de sus derechos. Personalmente creo que la Constitución comete un terrible error al relegar al quechua a la categoría de lengua oficial “a medias” (es decir, sólo en los lugares donde es predominante). El quechua debería ser de enseñanza obligatoria en todos los colegios estatales del país. Debería promoverse la enseñanza del quechua en institutos de idiomas. No es que exista un idioma más oficial que el otro. Todo peruano debería poder aprender el idioma y estar en condiciones, si así lo desea, de leer textos tanto en español como en quechua. El Perú es un país bilingüe ¡Esa es la verdadera realidad del país! 

En fin, espero perdonen la poca ortodoxia de esta entrada, que más que artículo es mi propia diatriba sobre el tema, pero sí creo que unos breves pero enérgicos comentarios eran necesarios.

Alonso Gurmendi

About these ads

3 respuestas a Quechua

  1. Ronald Cross dice:

    Entiendo y comparto tu indignación, pero me parece que estas enfocando mal el problema.

    Yo lo que pienso es que toda la jarana de “lengua oficial” es una estupidez. No debería existir una lengua oficial. El Reino Unido no tiene una lengua oficial. Estados Unidos tampoco. Esas son rimbombadas latinas que terminan generando problemas… el uso de un determinado idioma tiene que ver con la población, su realidad demográfica y sus preferencias – siempre a un nivel local. Me parece tonto tener un “idioma oficial” – de la misma manera que hayan “simbolos oficiales” o un “himno oficial” – es una de las razones por la que nos cuesta tanto a los peruanos ser patriotas: queremos crear estereotipos a los que todo el mundo se adapte porque son “oficiales” – en lugar de dejar que la misma gente, a través de la costumbre, decida que elementos constituyen parte integral de nuestra cultura nacional.

    En una zona del país donde la mayoría es quechuahablante, todo debería ser en quechua y punto. Y los limeños tendrán que adaptarse, o pagarse a un traductor. En Lima, la amplia mayoría habla castellano, así que castellano será. No comparto tu idea de que todos tengamos que aprender quechua, porque eso es como decir que todos los americanos tienen que aprender español – que un porcentaje significativo de la población hable otro idioma, no tiene porque obligarte a ti a hablarlo tú también.

    Ahora, el Congreso Nacional es el Congreso Nacional, y no puede limitarse a las costumbres de una región – quien este allí ha sido elegido por SU pueblo y tiene derecho a expresarse en SU idioma natural – sea quechua, amayra, runa simi, o lo que quieras. incluso , si existiese un distrito electoral para peruanos en el exterior, y el representante electo fuese alguien que ha vivido toda su vida en otro país, debería poder expresarse en el idioma de ese país, si es el que maneja mejor – sea inglés, francés o swahili. Y el Congreso tendrá que encontrar intérpretes y traductores. Lo mismo aplica al poder judicial, y en general a cualquier poder del estado con jurisdicción a nivel nacional – eso incluye a todas las leyes, proyectos de ley y mecanismos legales y jurisdiccionales de relevancia nacional. En eso estamos de acuerdo.

    Ahora, la educación en comunidades quechuahablantes deberia ser en quechua, y si la demanda lo exige, deberian darse cursos de ingles o español. Yo no creo en un sistema de educación único – debe variar de comunidad en comunidad. Yo estoy de acuerdo con que todo debe estar disponible en quechua donde se neceite que lo esté – solamente no comparto tu idea de que el Estado debe gastar, además de en eso, en enseñarnos a los hispanohablantes a entender en quechua lo mismo que ya entendemos en castellano.

  2. Gustavo Taboada dice:

    Muchas cosas que dices las comparto. Sería ridículo pensar que en una provincia donde mayoritariamente se hable quecha los procesos judiciales o admnistrativos deban hacerse en Español. Por esto el Estado debe estar preparado para recivir informes o estados de procesos en quechua, lo cual no creo que se hace hoy en día. El idioma debe predominar en los lugares donde tenga mayoría de hablantes, esto sin excluir el uso del otro idioma que se hable.

    Por otro lado se ve bastante bien que una persona voluntariamente desee aprender quechua, es una forma de identificarse más con la cultura de su propia nación. Pero no creo que la enseñanza deba ser obligatoria. La verdad es que muchas personas no necesitan aprenderlo para efectos prácticos.

    Pero si creo que, como esta el sistema gubernamental hoy, es decir, excusivamente en Español, si es necesario que una persona domine este idioma. ¿Esta mal que exista un “idioma oficial”? Puede que si, pero desgraciadamente existe y los funcionarios públicos y legisladores deben conocerlo y saber utilizarlo correctamente. Uno se adapta a la costumbre o las leyes que rigen en el momento. Esto no significa que no pueda juramentar o expresarse en su propio idioma, estan en todo su derecho. Pero probablemente el corresponsal del Correo que tome notas en inglés debe ser una persona bastante preparada para hacerlo y los congresistas deben estar al mismo nivel.

    Por último, suena rídiculo que las páginas web de las entidades públicas no tengan una versión en Quechua si su objetivo es informar a la población, aunque la SUNAT si tiene una fuerte campaña informativa en quechua mediante videos educativos en sus localidades. Para el record: Google tiene una versión en quechua, eso nos deja con mucho en qué pensar.

  3. Alonso Gurmendi dice:

    Creo que la parte que más ha creado controversia es la de la enseñanza del quechua en colegios estatales y la campaña estatal de promoción del idioma. Sobre esto vamos por partes. No pretendo forzar a las personas a aprender el idioma. Me refiero a enseñanza estatal, no privada. Si yo quiero poner un colegio privado alemán o francés el Estado no es nadie para obligarme a enseñar también quechua. Pero en un colegio del Estado, yo creo que hay dos razones por las que la enseñanza del quechua debería estar incluida en la currícula. En primer lugar, por razones de historia. Siempre nos quejamos de que el país no presta atención a la historia, que repite los mismos errores y que celebra el combate de angamos pero no la batalla de tarapacá, etc etc. Bueno, el quechua es parte de la historia del Perú. Se trata de un patrimonio cultural muy rico que el Estado debe procurar conservar, de lo contrario, sin apoyo de Lima, el quechua seguirá decreciendo hasta su extinción, y probablemente ahí habrá mucha gente que diga “¡qué tragedia! ¿por qué pasó esto?”.

    La segunda razón es más práctica. Yo sé que muchos no comparten mi visión de que el Estado tiene una responsabilidad histórica con el quechua, pero tengan en cuenta que esto se refleja en la moral nacional, el sentir que uno no es “la última rueda del coche”, que es en última instancia un elemento de poder nacional. Así que para los escépticos que no creen que el quechua sea algo especial, una especie de tesoro nacional que debamos proteger, les propóngo una salida más utilitarista: vivimos en un país excluyente, que por siglos ha mantenido a la masa quechua aislada del proceso democrático nacional y que nunca ha dado mucho por la Sierra (sino miremos nada más cómo dejamos a los ronderos cuando termino la época del terrorismo). Este sentimiento de exclusión es lo que en última instancia engendra estas políticas radicales que hay en la Sierra Sur. La promoción del quechua puede ser vista por lo tanto, como un mecanismo de inclusión social, de unir costa y sierra, de formar nación e incrementar la moral de nuestra población, reflejándose ésto en última instancia en el poder de nuestro país.

    Yo creo que estas dos razones superan tanto desde el punto de vista idealista, como práctico, el principal argumento en contra de la promoción del quechua: “con mis impuestos no paguemos clases de un idioma que no me sirve”. Creo que es una aproximación equivocada. En realidad lo que se está proponiendo con esa objeción es “con mis impuestos no unan al país”.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: