Carta Abierta al Estudiantazgo Limeño

Recuerdo que aproximadamente hace un año, los autores de este blog asistimos a una reunión con alumnos universitarios extranjeros de ciencia política y dentro de los diversos temas que conversamos estuvo el del involucramiento político de los jóvenes en la sociedad peruana. Nosotros estuvimos de acuerdo en afirmar que por lo general el sector estudiantil del sector A y B peruano, el sector “hijo de los líderes”, no es de hacer propuestas ni protestas ni demostraciones pacíficas. No hay una marcha de los cuatro suyos organizada por la Universidad de Lima o la UPC. Las pocas marchas estudiantiles que tenemos son monopolio de San Marcos (que tiene en muchos casos una agenda particular) y el resto, no son para nada estudiantiles, sino sindicales. La CGTP y la CTP se han convertido en pequeños proxys políticos para lograr ejercer presión en un país en donde la vida política es sinónimo de bajeza.

¿Realmente está representada la opinión de la juventud peruana en las marchas de estos rivales sindicales? ¿Realmente la mitad del Perú pide la vacancia de la Presidencia y la otra mitad aplaude su desempeño a toda costa? En un país que en promedio tiene 29 años, ¿dónde están los jóvenes? O, mejor dicho, ¿dónde estamos los jóvenes?, ¿qué queremos?, ¿qué pedimos?, ¿dónde está nuestra “Butter Rebellion”, nuestra “marcha del 68”, nuestras “protestas de Tiananmen”? No tenemos, pero deberíamos tenerlas.

Vivimos en un país que crece a un ritmo exuberante. El único país económicamente exitoso en Sudamérica en este momento. Podemos decir con confianza que si la economía sudamericana crecerá algo este año, será por méritos peruanos. Tenemos un tesoro entre manos y hay muchos piratas en el vecindario. Estamos al borde de perderlo todo, de arruinarlo una vez más y de permitir que nos lo arruinen desde adentro y desde afuera, pero seguimos pensando que nuestro papel como jóvenes recién empieza estando frente a una balota el 2011 votando una vez más por el mal menor. Bromeamos con ello, lo sabemos, en el fondo nos aterra, pero no nos movemos.

Tenemos un sistema universitario decadente. La Comisión Sota hace 8 años que concluyó que “la Universidad ha pasado a ser en lo fundamental, una institución productora de profesionales, o más exactamente de títulos devaluados”. No tenemos investigación, no tenemos excelencia académica ni un profesorado dedicado a tiempo completo. Tenemos un sistema que atenta contra nuestros intereses más directos y sin embargo todo continúa en paz; no hay reclamos, no hay marchas. La única manifestación política en los pabellones universitarios de alto vuelo es “¿y con este profesor lees mucho o es al toque nomás?” ¡¿Por qué?!

Estamos rodeados de problemas, de malas salidas, de malas leyes y peores propuestas. Tenemos un sistema de transporte público absolutamente decadente, una capital abarrotada de tráfico, un sistema de regionalización mal planteado, un sector salud empecinado en el reciclaje, un sistema carcelario que viola las nociones más fundamentales de derechos humanos, una policía extrañada de su rol y un Congreso que no representa ni al 1% de la juventud de nuestro país; y sin embargo, todo sigue igual. No hay protestas, no hay propuestas, no hay nada. No nos interesa. No es nuestro problema (¡pero sí lo es!).

¿Quién es nuestro Yon Goicochea? ¿Quién nos lidera? ¿Quién nos agrupa y nos dirige? ¿Acaso nadie? Y si es así, ¿cómo sabemos qué queremos? ¿O es que acaso es más sencillo sentarnos en nuestros sillones los domingos a las 8 y rogar por que el Cuarto Poder del Estado nos supla en nuestro rol de Zoon Politikón? “Deja que las cosas pasen” nos dice la tele y nosotros, fieles zombies, acatamos. Dan “Gossip Girl” al rato. No hay tiempo para reclamar.

Sucede, sin embargo, que cuando nos lo proponemos, logramos grandes cosas. El 15 de agosto de 2008 era increíble ver cómo surgían pequeños focos de ayuda para los damnificados; todos planificados, organizados y llevados a cabo gracias a pequeños grupos de estudiantes, jóvenes que simplemente tenían un carro y una maletera grande; líderes, del tipo que hoy tanto necesitamos.

¿Por qué entonces no podemos marchar, proponer, protestar, sin tener que ser víctimas del sindicalismo y el radicalismo? ¿Por qué no podemos ofrecer salidas, ejercer presión, liderar la opinión pública? Tenemos un tesoro entre las manos. Tenemos tanto qué decir. Tenemos tantos privilegios para hacerlo ¿Dónde estamos hoy que tanto nos necesita el (nuestro!) Perú?

Si piensan como yo, si no están de acuerdo con el trabajo de nuestros políticos, si piensan que nuestros futuros candidatos se equivocan y que el camino de los ladrillos de oro se está poniendo cada vez más parco, y que cada vez más nos tientan a un desvío, tal vez sea el momento de decir “aquí estamos, queremos esto, necesitamos aquello”. Somos un grupo relativamente homogéneo, podemos ponernos de acuerdo, podemos alzar nuestra voz. No tenemos que salir marchando con bombos y matracas a la Plaza de Armas cantando “si no hay solución…”, pero enviar una que otra cadena a nuestros amigos una vez al mes no puede ser la única acción política que tomemos en nuestra vida. Nuestro país nos necesita, probablemente mucho más de lo que muchos de nosotros necesitemos a nuestro país. “Si sale Humala, me voy del Perú”. Ese no puede seguir siendo más nuestro credo. ¿Dónde está nuestro coraje?, ¿nuestras ganas de ver al Perú en alto, campeón mundial, hub central, potencia regional? Las tenemos. Están ahí. No nos olvidemos que aún están ahí.

Pero si piensan que estas líneas son hipócritas, que yo no hago más que ustedes por mi país y que, como ustedes, me siento los domingos a las 8 a ver Cuarto Poder y mando de vez en cuando una que otra cadena esperando calmar con eso mi angustia y mi sentido de peruanidad, pues tal vez tengan razón. Pero si el primer paso para curar la adicción es reconocer que tengo un problema, pues admito que lo tengo. Soy un joven peruano y nunca en mi vida le he mandado una carta a un congresista. Nunca en mi vida he marchado por las calles. Nunca he participado en una junta vecinal. Nunca he visitado Puno. Nunca he volcado mis esfuerzos más allá de este blog. Siempre me he quedado en el casi lo hago.

Pero donde uno falla, dos pueden triunfar. Y donde dos fallan, tres pueden ganar. Así, poco a poco, hasta que erradiquemos nuestra adicción apolítica y nos demos cuenta de que hoy, más que nunca, el Perú, nuestro Perú, nos necesita. Si me ven tan hipócrita y adicto como el resto, consideren este el primero de mis doce pasos.

Alonso Gurmendi

Una respuesta a Carta Abierta al Estudiantazgo Limeño

  1. DENIS ROMERO MORALES dice:

    Alonso te felicito por tu opinión, no creas que solo tu eres el preocupado,sino que existen muchos jóvenes con ese criterio, pero lo que nos falta a todos nosotros es reunirnos, tratar de comunicarnos y hacer algunas reuniones en diferentes puntos de nuestro país,no podemos seguir permitiendo que nuestro país sea gobernado solo x unos cuantos politiquerías que desde antaño siguen con la misma politiquería, y donde diablos estamos los jóvenes?. Me gustaría seguir comunicándome contigo Alonso x q tenemos mucho que hablar. un abrazo

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