Dime de donde vienes y te diré cuanto te cobro: Las categorías universitarias

Hace mucho tiempo era un sueño para una persona de una clase no privilegiada poder acceder a la educación que solo los “ricos” podían acceder. Las universidades, comprometidas con la labor social de brindar educación a toda la población sin discriminación alguna, han cambiado el anticuado y defectuoso sistema de la “Categoría Única” por un sistema de categorización que hoy en día permite a todo limeño acceder a una educación universitaria y obtener un título profesional.

El Sistema de Categorías ha revolucionado el acceso a la educación universitaria, pero a pesar de todas sus ventajas, sigue teniendo varios defectos que deberían mejorarse:

En principio, este sistema es una adaptación del Sistema de Tributación Nacional que podemos definir como un “dime cuanto ganas y te diré cuanto te cobro”, lo cual es absolutamente lógico.

El Sistema de Categorías esta basado en un concepto similar, pero su punto de partida no es el sueldo del padre de familia, sino el colegio del cual proviene el estudiante, y ahí esta el principal problema. Es así, que según la lógica común, se sobreentiende que si un padre pudo pagar un colegio categoría B, este estará en la misma posibilidad de pagar una pensión universitaria categoría B. El Sistema funciona bien, pero ocurren varios supuestos que escapan del control de algunas universidades en este “Dime de donde vienes y te diré cuanto te cobro”.

Uno de los principales supuestos es el de los alumnos becados. Muchos alumnos que están en un colegio categoría B o C están becados, lo cual implica que no se aplica el supuesto de “tu padre puede pagar el colegio” sino que estudian en esa institución en base a merito o ayuda económica.

El mismo supuesto es aplicable en el caso de hermanos. Algunos colegios B o C otorgan a los padres una ayuda económica cuando tienen a dos o más hijos estudiando en la misma institución. Una vez que ambos llegan a la universidad esta ayuda desaparece.

Es también común el supuesto del padre que hace un esfuerzo excesivo por poner a sus hijos en un colegio de buena categoría a través de préstamos o adelantos. La capacidad de pago del padre no es equitativa a la categoría del colegio, pero esto tampoco es tomado en cuenta.

Pero también ocurre el supuesto inverso, muchos alumnos deben dejar el colegio categoría B o C por problemas académicos o de conducta y terminan en un colegio de menor categoría los últimos años. Esto no significa que el padre no pueda pagar una categoría alta pero igual se les aplica una categoría menor a la que en verdad tiene la posibilidad de pagar.

También ocurre lo mismo con el caso de las personas adineradas de provincia. Los mejores colegios de provincia no están en la misma categoría que los de Lima, aunque la educación que ambos ofrecen puede ser bastante similar. Pero igual, en base a ese supuesto, las personas que vienen de provincia, a pesar que puedan tener una capacidad económica superior, pagan el equivalente a una categoría baja. Esto tampoco esta contemplando el supuesto de “qué es lo que tu papá puede pagar”.

Así como estos casos hay muchos otros casos individuales o comunes que día a día se ven en las universidades y escapan del sistema. La buena noticia, es que muchas de estas universidades ofrecen alternativas para solucionar estos problemas, como la recategorización o la solicitud de becas crédito o facilidades económicas. Pero la posibilidad de que se aplique un sistema similar que acarrearía menos defectos sigue latente.

¿Sería posible que al momento de matricularse en una institución universitaria uno deba presentar una declaración jurada con los ingresos anuales del padre de familia o persona encargada del pago, o una copia de su declaración de impuesto a la renta? Es posible. También es posible que la pensión universitaria este basada en una deducción porcentual igual (X %) para todos. Es decir, que se le aplique al sueldo de cada padre un X % y el resultado del mismo sería la pensión. Algunos pagarían mucho más, otros, mucho menos, pero el sistema sería más equivalente y mucho más similar al Sistema de Tributación Nacional.

Pero creo que antes de crear nuevos sistemas y de cambiar las cosas, la principal solución es reforzar estos mecanismos como la recategorización, las facilidades o las becas, eliminando el exceso de barreras burocráticas y otorgando a más personas este derecho a estudiar pagando una pensión justa. Si actualmente existen universidades, especialmente las de mayor prestigio, que ofrecen estas facilidades, ¿por qué no todas las demás siguen este ejemplo?

Gustavo A. Taboada Dusek

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